Un último bastión.


Imagen de Reuters

“El verdadero dolor es indecible. Si puedes hablar de lo que te acongoja estás de suerte: eso significa que no es tan importante. Porque cuando el dolor cae sobre ti sin paliativos, lo primero que te arranca es la Palabra.”

¿Será por eso que últimamente no encuentro que escribir?

Ya llevo dieciocho años secuestrada, ya van dieciocho años durante los cuales, impotente, he observado el saqueo constante de mis riquezas. Una última esperanza, como un último bastión en el que guarecerme le da un toque de brillo a mis ojos: la juventud, pero no, ya para esa juventud tienen un plan, que se resume en una frase: la que no podamos convertir en asesina, la mataremos.

¡Lo siento!

 

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